Buenas decisiones frente a decisiones perfectas o por qué deberías empezar a ahorrar ahora

Muchas veces parece que esperamos las oportunidades perfectas para invertir o ahorrar. ¿Y si no llegan? Un buen plan puede ser mejor que uno perfecto.

Habrás oído escuchar en muchas ocasiones aquello de que cuanto antes comiences a ahorrar mejor será para tu bolsillo. Esto, que es cierto, se torna una máxima fundamental cuando pensamos en el ahorro a largo plazo. Para lograrlo es necesario fomentar el hábito del ahorro. Uno de los grandes enemigos del ámbito del ahorro es la espera en busca de grandes oportunidades, algo que puede llegar o no.

Pelotazo o ahorro sostenido

Ponte por un momento en este extremo. Que preferirías ¿qué te toque un buen premio en la lotería u obtener una rentabilidad aceptable, sostenida en el tiempo, para un porcentaje de tus ingresos mes a mes? Probablemente te inclines por el buen premio en la lotería, es normal, menos esfuerzo, menos tiempo y más sensación de éxito. Pero ahora bajemos a la tierra. ¿Cuáles son las posibilidades reales de que te toque la lotería? Compáralas con las posibilidades de contratar un producto de ahorro con una rentabilidad interesante.

Haber comprado ese décimo premiado habría sido una decisión perfecta, pero la cantidad de posibilidades de esa decisión perfecta es tremendamente baja. Dedicar tu dinero al ahorro es una buena decisión, sostenida en el tiempo y gracias al interés compuesto, el dinero trabajará para ti y te proporcionará un capital para cumplir los objetivos financieros.

Por qué ahorrar cuánto antes

Hay muchos motivos por los que comenzar a ahorrar cuanto antes, pero en este caso vamos a centrarnos en lo que se conoce como El Principio de Pareto.

Fue descrito por primera vez por el economista Vilfredo Pareto. En su planteamiento nos muestra la desigualdad entre entradas y salidas. Para ello establece que el 20% de lo que entra será responsable del 80% de lo que se obtiene. Esto se aplica no sólo a las finanzas, sino a todos los ámbitos de la vida.

Por ejemplo, aplicada a los negocios diría que el 80% de los ingresos es generado por el 20% de los clientes. Pero también que el 80% de los problemas y reclamaciones es generado por el 20% de los clientes. Aplicado a la economía global, el principio nos dice que el 20% de las personas acumula más riqueza que el 80% restante.

Aplicado a tus finanzas personales este principio podría tener dos lecturas muy interesantes. En primer lugar que puede ser que el 20% de nuestra manera de gestionar las finanzas esté condicionando el 80% de nuestros gastos. Esto nos llevaría a una revisión profunda de las finanzas personales. Pero, también, si mejoramos ese 20% podemos reducir el 80% de los gastos con lo que podemos destinarlos a otras áreas de nuestras finanzas personales, como el ahorro.

Pero más allá aún. Aplicado en conjunto en nuestros ingresos, este principio nos viene a decir que el 20% de nuestros ingresos será capaz de generar el 80% del capital que necesitamos en el futuro para, por ejemplo, la jubilación.

Obviamente, para obtener esto, o para acercarnos a ello, es absolutamente necesario comenzar a ahorrar cuanto antes. No necesitamos esperar la ocasión perfecta, el producto fantástico o la suerte de nuestro lado. Simplemente necesitamos constancia, racionalización y hábito de ahorro.

Como ocurre con todos los principios generales no necesitamos tomarlo al pie de la letra. Pero, puede ser un motivo más para reforzar la sensación de necesidad de ahorro. Y, por otro lado, acertar en el modelo de ahorro a largo plazo, sostenido y continuado, el más necesario y el más difícil de poner en práctica.