Preparar las vacaciones para cuidar nuestra salud

Aegon - vacaciones saludables

“Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. Elbert Hubbard

El creciente interés por otras culturas o por países exóticos está dando lugar a que muchas personas planifiquen sus viajes con varios meses de antelación. Tras llevar meses ahorrando la ilusión de un viaje de media o larga distancia es una de las cosas más esperadas de la época de las vacaciones. Sin embargo, para poder disfrutar con total plenitud de estas estancias en el extranjero es muy aconsejable tomar una serie de precauciones y realizar una serie actuaciones varios días antes de comenzar el viaje.

Preparándose para el viaje

Lo primero que hay que tener en cuenta, como en todos las situaciones de la vida, es la salud, no solo de mantenerla sino de cómo recuperarla en caso de perderla. Por ello, es imprescindible, investigar las posibles enfermedades del lugar de destino, las vacunaciones necesarias y las precauciones sanitarias como podrían ser no beber agua o no comer ciertos alimentos.

Además es de obligado cumplimiento informarse de cómo se encuentra la sanidad en las ciudades a las que nos dirigimos, comprobando la cobertura de nuestros seguros privados y ampliándolos o contratándolos para obtener una mayor tranquilidad en caso de incidentes que afecten a la salud.

También es muy beneficioso preparar un pequeño botiquín con los medicamentos básicos de uso más frecuente, antihistamínicos en los casos necesarios y material de cura. Aquellas personas con padecimientos especiales como podría ser asma o diabetes, han de recordar llevar medicinas de repuesto para evitar que cualquier incidencia le deje sin aquellos medicamentos absolutamente imprescindibles.

Otro punto fundamental para poder disfrutar de la estancia vacacional es el descanso. En muchas ocasiones el jet lag provocado por el desplazamiento hacia zonas con un huso horario distinto del habitual produce insomnio, fatiga, falta de apetito, desorientación, etc., provocando que las vacaciones no sean todo lo placenteras que se desearía.

Para evitar estos efectos debemos ir adecuando al organismo a los horarios del lugar hacia el que vamos a viajar unos días antes de partir hacia el destino. Siempre que sea posible se debe dormir y comer tanto los días previos como durante el trayecto a las mismas horas que se realizaría en el lugar de vacaciones. El jet lag afecta directamente a los ritmos biológicos, los cuales son regulados entre otros factores por la exposición a la luz solar, por lo que es aconsejable que para recuperar un ciclo desestructurado y adaptarlo al nuevo uso horario se exponga al organismo a la luz solar durante el mayor número de horas del día (bastaría con pasar el día fuera de las estancias), en vez de pasar más horas durmiendo.